You are using an outdated browser. For a faster, safer browsing experience, upgrade for free today.

Para ser tentado

Para ser tentado

Más que con tenacidad, leemos la Palabra con fidelidad, con la certeza de que, más pronto que tarde, sacaremos fruto para nuestra vida cristiana. La Palabra es un pozo inagotable de experiencia espiritual.

El tiempo de Cuaresma comienza siempre con este relato de las tentaciones de Jesús: fue llevado al desierto PARA SER TENTADO. No solamente la del comienzo, sino toda la vida de Jesús ha sido una vida tentada. ¿Tentada de qué? De hacer el propio camino, de desentendimiento del frágil, de funcionar por la gloria y el honor, del buscar el brillo y el aplauso. Tentada de autorreferencialidad. El Padre ponía a Jesús delante otro camino: el de la entrega, el amor por el frágil, la preocupación con el que sufre, etc. Jesús ha ido escogiendo este camino, unas veces de manera más fácil, otras de forma más dramática (recordar la oración del huerto).

Nosotros no somos famosos y no aspiramos al brillo de la gloria. Pero tenemos nuestro egoísmo bien vivo y por eso sufrimos muchas tentaciones: la tentación de desentendimiento del frágil, la tentación de querer tener siempre la razón, la tentación de imponernos al débil mientras adulamos al fuerte, la tentación de mirar solamente por nuestro dinero, etc.

¿Cómo escapar de la tentación? ¿Cómo ir eligiendo un camino de humanidad que el Padre nos pone delante?

- Eres tan frágil como los demás: no te tengas por alguien superior a los demás, eres igual de frágil y te llevas el canto de un duro con cualquiera. No te creas inmune a la tentación. Sé lucido y honrado con lo que eres de verdad.

- Necesitas una comunidad que te ayude: la familia, la parroquia, la misma sociedad pueden ayudarte a superar la tentación. Efectivamente, cuando te abres a los demás la tentación se aleja; cuando te cierras a los otros, eres presa fácil de cualquier tentación egoísta.

- Apóyate en la oración: como lo hace Jesús Rezar un poco cada día puede mantenerte alerta ante las tentaciones de egoísmo y de olvido de los humildes. La oración es medicina adecuada contra cualquier tentación.

La palabra tentaciones nos sugiere lo que tradicionalmente hemos entendido por tentaciones en materia sexual. Pero hay campos que quizá haya que mirar hoy: la gran tentación de las redes para, amparados en el anonimato, insultar, engañar, contribuir a la ruina de las personas, etc. Lo que puede ser una ayuda grande para los humanos se convierte en un escenario de maldad. Ojo con esa tentación que tendrá mucha importancia en adelante.

De cualquier manera, que nos sepamos tentados y que nos sepamos también acompañados por el amparo de Jesús. Él no nos deja solos y acompaña nuestros pasos para que vayamos superando, día a día, la gran tentación del yo egoísta y desentendido. Que la de este año sea una Cuaresma de realismo y de humildad.

  • Comparte esta página!