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Inmediatamente

Inmediatamente

Cuando se lee la Palabra con deseo de Jesús, siempre se saca algo en limpio. Es, en verdad, lámpara que va iluminando nuestro itinerario de vida cristiana.

En la llamada a los primeros discípulos escuchamos que INMEDIATAMENTE dejaron las redes, la barca y a su familia y siguieron a Jesús. Se repite esa aseveración: INMEDIATAMENTE. Sin pensarlo, a ciegas, confiando desde el principio en aquel que les llamaba. No se pararon a pensar en las consecuencias, en de qué iban a vivir, en cómo quedaba la empresa de pesca familiar. Arrebatados por la invitación de Jesús se lanzan al vacío de una vida llena de interrogantes.

El creyente el Jesús, el seguidor, necesita esta confianza grande. No se puede vivir la vida cristiana calculando siempre el riesgo, queriendo tener todo atado y bien atado, viviendo una fe de condiciones calculadas. Seguir a Jesús exige una cierta valentía, un lanzarse a fondo, una adhesión libre de cálculos.

Quizá esto nos suena como muy bonito pero algo impensable para nosotros. Tal vez se puede ir construyendo una fe más confiada que lleve a una respuesta más inmediata. Pensemos en la posibilidad de estos caminos:

- Da un paso al frente: no te escudes en que ya cumples viniendo a misa y llevando una vida normal. Quizá se te esté pidiendo algo más. Y ya sabes lo que dice la Biblia: “Si hoy escuchas su voz, no endurezcas el corazón”.

- Sal del anonimato de la masa: se nos ha enseñado a vivir la fe masivamente, en gran grupo. Creemos que si venimos muchos a misa la cosa va bien. Mejor sería venir dispuestos cada uno a implicarse en la vida cristiana, independientemente de la masa.

- Pon tu nombre en algo de la parroquia o de tu comunidad cristiana: firma cuando hay que firmar, rellena con tus datos las domiciliaciones de Cáritas, opta por algunos de los grupos parroquiales aportando algo de tu tiempo, que es lo que más nos cuesta.

Habríamos de tener en cuenta algo evidente: el evangelio quiere seguidores más que admiradores. Admirar a Jesús, quedar prendado de los valores del evangelio, decir que nos sentimos sorprendidos por el perfil amable y entregado de Jesús está bien. Pero el evangelio busca personas que se arremanguen para actuar, seguidores y seguidoras que den pasos de vida, personas que vayan cambiando su manera de vivir, aunque sea en poco. Mientras sigamos solamente admirando a Jesús no habremos dado el paso decisivo.

Una de las formas actuales de dar pasos de creyente es apuntarse a algún voluntariado social porque ser voluntario es una manera óptima de ser seguidor/a de Jesús. Puedes ser voluntario de Cáritas, de la pastoral de la salud, de la catequesis parroquial. Son cauces que ofrece cualquier comunidad cristiana. Pero hay otras formas de ser voluntario en nuestra sociedad. Los cristianos habríamos de plantearnos en serio el tema del voluntariado. Quizá sea la manera más práctica de ser seguidor/ en modos inmediatos en nuestro tiempo.

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